Un camino construido con barro, juego y comunidad
Kusikuna nació de un sueño compartido: el de un grupo de familias que imaginó una escuela diferente, un espacio donde niñas y niños pudieran aprender jugando, crecer en contacto con la tierra y fortalecer el vínculo con su cultura. Para hacer realidad y dar sostenibilidad a este proyecto educativo, estas familias conformaron la Organización No Gubernamental (ONG) AJAYU.
Desde nuestras primeras aulas, construidas con adobe y madera y levantadas con las propias manos de la comunidad, hemos ido creciendo paso a paso, junto a las familias que confiaron y confían en una educación ecológica, activa e intercultural: enraizada en los saberes andinos, conectada con la naturaleza y abierta al mundo.
Hoy seguimos construyendo, tanto literal como simbólicamente, un espacio donde cada wasi (casa) cuenta una historia de aprendizaje colectivo.

Un recorrido paso a paso
Los momentos que fueron dando forma a la comunidad que somos hoy.
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1995
Una escuela que aún no tenía dónde echar raíces
Madres y padres del Valle de Tiquipaya buscan crear un espacio educativo diferente, activo y ecológico.
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1996
Nace “La Floresta” en Collpapampa
Se funda la escuela pública fiscal La Floresta en Collpapampa. Se construyen las primeras seis aulas y comienza la experiencia educativa activa y ecológica.
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1997
Nace Ajayu
Las familias comprenden la necesidad de contar con una organización legal para sostener y fortalecer el proyecto educativo. Se crea la ONG sin fines de lucro Ajayu.
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1999
Personería Jurídica Ajayu
La razón social de Ajayu es publicada en la Gaceta Oficial de Bolivia mediante Resolución Ministerial.
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2000
Traslado a Montecillo
La escuela se traslada a Montecillo, donde funciona durante cuatro años. En este periodo se consolida la organización de las familias gestoras.
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2001
Nace Kusikuna
Ajayu impulsa una escuela particular sin fines de lucro que adopta el nombre Comunidad Ecoactiva Kusikuna, nuevamente en Collpapampa. “Kusikuna” expresa la idea de alegría compartida.
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2006
Reconocimiento oficial
Se obtiene la Resolución Ministerial para el funcionamiento del ciclo primario y la escuela desarrolla actividades educativas en los diferentes ciclos de la educación regular.
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2010
Terreno propio
Ajayu adquiere un terreno en Jove Rancho, donde Kusikuna funciona hasta la actualidad. Después de tres traslados, la comunidad consigue finalmente un espacio propio.
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2011
Educación y territorio
Se fortalecen las caminatas ecológicas mensuales y el vínculo con Jove Rancho. Se desarrollan actividades de reciclaje, apicultura, huertos, aulas bioclimáticas y una biblioteca pública infantil.
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2012
Secundaria y proyectos productivos
Jóvenes desarrollan proyectos de producción y comercialización de verduras ecológicas, apicultura y cosmética natural. También se fortalece el vínculo con el calendario agrícola andino y el aprendizaje del quechua.
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2013
El Ayni como reciprocidad
La comunidad sostiene a la escuela y la escuela sostiene a sus familias. Se amplían las becas y se incorpora el trabajo de las familias como forma de reciprocidad.
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2015
Cosecha y expansión del Ayni
Se fortalecen las becas, el apoyo educativo a niñas y niños con necesidades específicas y las alianzas con proyectos ambientales vinculados a la protección del agua.
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2019
Tiempo de barbecho / pandemia
La pandemia genera fuertes desafíos económicos, pedagógicos y sociales. Kusikuna debe adaptar sus actividades, afrontar endeudamientos y experimentar una etapa de distanciamiento de parte de las familias.
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2025
Nueva siembra
La secundaria entra en pausa mientras Ajayu gestiona su Resolución Administrativa y se trabaja en la infraestructura y formalización legal. Kusikuna continúa con 74 estudiantes y un equipo de 9 personas.
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2026
Nuevo ciclo en construcción
La secundaria entra en pausa mientras Ajayu gestiona su Resolución Administrativa y se trabaja en la infraestructura y formalización legal. Kusikuna continúa con 74 estudiantes y un equipo de 9 personas.
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Hoy
Una escuela que sigue sembrándose
Kusikuna se consolida como una experiencia de educación alternativa, activa y ecológica, construida desde la organización comunitaria, la autonomía y la búsqueda de las familias.
Misión, visión y valores institucionales
Lo que nos mueve, hacia dónde vamos y qué cuidamos en el camino.
Misión
Acompañar el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes provenientes de diversas realidades culturales, sociales y económicas, mediante una propuesta educativa integral, activa, intercultural, ecológica y centrada en la experiencia, donde los procesos de vida constituyen la base del aprendizaje.
Visión
Constituirse en una comunidad educativa referente en educación integral, intercultural y ecológica, que contribuya a la construcción de una sociedad justa, equitativa y autónoma, en armonía con la diversidad cultural y la naturaleza.
Los valores institucionales orientan las actitudes, comportamientos y relaciones de todos los miembros de la comunidad educativa, constituyéndose en referentes éticos para la convivencia, el aprendizaje y la vida comunitaria.
Ayni: “Hoy por ti, mañana por mí”, no es solo un método de trabajo, sino una filosofía de vida que fomenta el aprendizaje mutuo, la solidaridad y la cooperación entre estudiantes, docentes y la comunidad, reemplazando la competencia por la ayuda mutua
Munay-Amor y cuidado: Fomentamos relaciones basadas en el respeto, la sensibilidad, la empatía y el cuidado de uno mismo, de la comunidad y de la naturaleza, fortaleciendo vínculos afectivos sanos y una convivencia armónica.
Yachay – Sabiduría y aprendizaje consciente: Valoramos el aprendizaje como un proceso integral, vivencial y permanente que articula conocimiento, reflexión, experiencia y conciencia crítica, reconociendo tanto los saberes científicos como los saberes locales y ancestrales.
Ruway – Acción y experiencia: Promovemos el aprendizaje activo mediante la exploración, la creatividad, el trabajo práctico y la experiencia directa, fortaleciendo la autonomía, la iniciativa y la capacidad transformadora.
Yanantin – Complementariedad: Reconocemos que las diferencias enriquecen la vida comunitaria. Valoramos la diversidad de capacidades, miradas, culturas, ritmos y formas de aprendizaje, promoviendo el equilibrio y la construcción conjunta.
Kawsay – Respeto y cuidado de la vida: Asumimos el compromiso de vivir en armonía con todos los seres y con la naturaleza, fortaleciendo prácticas ecológicas, sostenibles y conscientes que protejan y regeneren la vida.
Rimanakuy – Diálogo y escucha: Fortalecemos la comunicación respetuosa, la escucha activa y la resolución pacífica de conflictos como bases de la convivencia comunitaria y la construcción colectiva de acuerdos.



